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La Coctelera

Preámbulo

un preambulo a mi vida.... "QUE NUNCA NOS TENGAMOS QUE RECLAMAR A NOSOTROS MISMOS,EL NO HABER SIDO FELICES POR TEMOR A SUFRIR"...PAULO COEHLO

23 Octubre 2006

Esto fue algo que lei y que deverdad que nos pone a pensar...

La educación sentimental"

Leonardo Padura
IPS

Hoy los golpes vienen desde la calle del fondo. Ayer llegaban de la casa
del lado y el fin de semana fue desde algún punto indeterminable de la
esquina. Desde hace dos años mi barrio, como casi todos los barrios de La
Habana y de buena parte del mundo hispano, viven con la pauta rítmica de
esos golpes y con unas voces que en ocasiones se escuchan, otras no, y de
las que he podido entresacar que hablan de una pobre diabla, que clamaba
por un hombre que no vale un centavo, o de otra, para nada pobre diabla, a
la que le encanta la gasolina y hay que darle más gasolina. Se trata, de
más está decirlo, de la fiebre del reggeatón, que muchos pensamos efímera,
como tantas otras furias juveniles y adolescentarias, pero que esta vez ha
demostrado una temible capacidad de resistencia.

Desde que comenzó esta invasión del espacio sonoro he tratado de imponerme a
mis gustos ya asentados, a mis años y mis prejuicios, de abrirme mentalmente
a las exigencias de la evolución social y al entendimiento del espíritu
iconoclasta y rebelde que debe de caracterizar a los jóvenes, sobre todo
cuando su iconoclastia y rebeldía tiene pocos márgenes para manifestarse. He
hecho mi mayor esfuerzo por no resultar retrógrado y por obligarme a
entender que el reggeatón es una expresión de los modos de pensar de los
jóvenes de hoy, hijos de una globalización en la que no tiene demasiado
mercado la inteligencia, unos jóvenes que llegaron al mundo sin muchos de
los rezagos que debimos matar nosotros y para quienes el sexo ha dejado de
ser un tabú y se practica con tanta fruición verbal y coreográfica en un
"perreo" reggeatonero como disfrute físico en una cama o en una escalera
oscura.

Tengo cincuenta años y soy un "recordador" que vivo de mi memoria y de otras
memorias, y cuando tengo el impulso de rechazar el ritmo agresivo del
reggeatón, me impongo recordar que treinta y cinco años atrás a mí y a mis
contemporáneos se nos crítico y se nos acusó de "penetrados ideológicos del
imperialismo" y otras lindezas por el estilo, porque nos gustaba bailar las
canciones de Los Beatles, los Rollings, Led Zeppelin, y escucharlas incluso,
sin saber apenas de que hablaban. A nosotros, en realidad, no nos importaba
demasiado de que hablaban, porque sabíamos, eso sí, que se dirigían a
nosotros y, sin entender las palabras, captábamos su sentido y repetíamos
"all you need is love".

Cada generación ha tenido sus iconos artísticos y pseudoartísticos y a las
otras generaciones concomitantes siempre les ha sido difícil aceptar, y más
aun entender, ciertas preferencias. Que a un joven de la década de los 50 le
haya gustado escuchar a Pedrito Rico cantando "La perrita pequinesa" les
puede parecer, a los de mi edad, tan absurdo como constatar que a un joven
de hoy le fascine el reggeatonero Don Omar cantando "Gata gángster" (con los
tiempos cambian los animales y también sus atributos). Igual le ocurrió a
nuestros padres cuando nos oyeron repetir "Fool on the hill" y les ocurre a
estos jóvenes de hoy cuando ven que nos estremecemos con "I've get you under
my skin". Es la lógica del cambio generacional, del relevo de gustos, de las
modas epocales.

El reggeatón expresa pues una forma de ver el mundo y como tal hay que
aceptarlo, incluso cuando habla de la diabla que se pone en cuatro (ya se
sabe para qué) y hasta practica la chupada del pirulí y otras piruetas
sexuales. Su simplicidad rítmica (y no se me acuse de estar "fuera de onda",
léase una partitura del género, si es que existen) y la bastedad y por
momentos sordidez de sus textos (tampoco se me puede catalogar de puritano,
solo hay que oír el reggeatón que habla del culito, ¿de la diabla?) es
reflejo de la simplicidad, bastedad y sordidez de los días que corren. El
reggeatón no surgió de la nada ni se ha impuesto en el gusto masivo de
adolescentes y jóvenes por arte de magia, sino que es una emanación de estos
tiempos, capaz de ofrecerles algo que ellos necesitan, casi se diría que
exigen. Estos son hechos y oponerse a aceptarlos sí es una postura
retrógrada.

Lo que me duele del reggeatón y sus letras no es tanto lo que provocan ahora
entre sus consumidores, sino y sobre todo lo que dejarán en ellos como
sedimento cultural, sensorial, afectivo, como sustancia para la evocación
cuando los tiempos de hoy ya sean los de ayer.

Esta certeza me asaltó hace unos días cuando, movido no sé por qué resorte
de la nostalgia, coloqué en mi grabadora ese objeto del pasado que es el
cassette y mientras hacía los ejercicios que exige mi dolorida espalda,
escuché las viejas canciones de Siembra, el resultado milagroso del
encuentro entre Rubén Blades y Willie Colón, cuando hicieron el disco que
es, según lo calificó un amigo, "el Abbey Road de la salsa". Mientras
disfrutaba aquellas letras con las que Rubén nos hablaba de la identidad
hispana, de sus sueños y frustraciones, de la tragedia del pobre Pedro
Navajas, y Willie le ponía un ritmo pegajoso que todavía no ha perdido su
aglutinante, recordé que esa fue la música que bailábamos y cantábamos en
los setenta, cuando ya teníamos a los Beatles instalados en la memoria, y
cuando para enamorar a mi propia Lucía tenía a la mano la "Lucía" de Serrat
y en lugar de decirle pobre diabla le cantaba (es un decir) que no hay nada
más bello que lo que nunca he tenido, ni nada más amado, que lo que perdí,
perdóname sí. ¡Por Dios, coño!

Entonces, tirado en el suelo y controlando el júbilo de mi espalda, me sentí
privilegiado por haber tenido la educación sentimental que me regaló mi
tiempo, tan lleno de carencias que en el barrio había una sola grabadora (de
cassettes), tan pleno de represiones y censuras gratuitas (primero, los
Beatles y compañía, después esos mismos salseros, acusados de "robarse" la
música cubana) y de agresiones seudoculturales (como las de José Feliciano y
sus canciones carcelarias, entre otros horrores olvidados). Me sentí
satisfecho porque en lugar de a Paulo Coelho o Dan Brown, pudimos leer a
García Márquez, a Vargas Llosa y a Antonio Machado (por culpa de Serrat), y
en vez de fanatizarnos con Shakira o Paulina Rubio, tuvimos el privilegio de
oír a Ana Belén y a Tina Turner, cuando cantaba, con Ike, "Proud Mary".

La memoria, ya se sabe, es selectiva, para los buenos y para los malos
recuerdos. Pero su alimento es solo uno: la realidad vivida, los placeres y
dolores consumidos, las experiencias que nos han tocado. No me queda más
remedio, entonces, que sentir un poco de pena por la generación del
reggeatón, con acceso a tanta información, incluida la cultural, pero que
está creando sus futuras nostalgias con las canciones de Daddy Yankee y Don
Omar, con el baile del perreo y los videoclips de Shakira, y que nunca
entenderán del todo que el mundo alguna vez se dividió entre los fans de
Lennon y los de McCarthy, que un poeta de la generación del 98 español
escribió las mejores letras de canciones que jamás escuchamos y que unos
locos en Nueva York se impusieron hacer salsa con conciencia para buscar
América y lograron que otro loco en Santo Domingo se pusiera a clamar, a
ritmo de merengue, para que lloviera café. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Leonardo Padura Fuentes, escritor y periodista cubano. Sus novelas han
sido traducidas a una decena de idiomas y su más reciente obra, La neblina
del ayer, ha ganado el Premio Hammett a la mejor novela policial en español
del 2005.

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19 Septiembre 2006

The president support the Pakistan cricket

The president of Pakistan Pervez Musharraf gives his support to the cricket team. The Pakistan team refused to resume the play, because the team was accused of tampering with the ball. This accusation is one of the most serious transgressions in this game. The officials spend a lot of hours to find a solution and the ICC(International Cricket Council) decide to award England the final test match and has charged Inzamam-ul-Hag the condition of the ball. This accusation causes anger in the Pakistan team and also in the Pakistan society. The team said to the ICC that they decide not to play any game under the supervision of the umpire Mr. Hair.

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Carolina, Puerto Rico
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Mi nombre es Gabriela Alejandra, estudio en la UPR , en la faculdad de comunicaciones. Todavia no estoy muy clara en lo que quiero estudiar, pero me encanta el periodismo y la psicología. Me encanta salir y sobre todo ver y conocer gente. Me fascina reirme, creo que la risa es la cura del alma, sonreir es el mejor antídoto ; por eso deberíamos star siempre sontiendo. Creo que deberíamos disfrutar la vida al máximo, ya que solo tenemos una oportunidad,VIVAMOS DE UNA FORMA ÚNICA Y GENUINA.

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